Terrorismo

Terrorismo en Per√ļ en Per√ļ

Terrorismo de Sendero Luminoso

Historia de Sendero Luminoso (SL), Per√ļ

El Partido Comunista del Per√ļ-Sendero Luminoso (PCP-SL), que no debe confundirse con el Partido Comunista Peruano, y m√°s conocido simplemente como Sendero Luminoso (SL), fue inusual en varios aspectos. Fue fundado en 1970 por un antiguo profesor de filosof√≠a, Abimael Guzm√°n Renoso (nacido en 1935), alias ‘Presidente Gonzalo’, que reclut√≥ a un n√ļmero considerable de sus alumnos de la Universidad San Crist√≥bal de Huamanga, en Ayacucho, como ‘guerrilleros de fin de semana’. Su nombre, que en espa√Īol significa ‘el camino luminoso’, hace referencia al marxismo y est√° tomado de una frase del escritor marxista peruano Jos√© Carlos Mari√°tegui (1895-1930). Filos√≥ficamente, el movimiento ha adoptado una l√≠nea muy dura y ha rechazado toda forma de colaboraci√≥n. Estrat√©gicamente ha seguido la v√≠a mao√≠sta de la ¬ęguerra popular prolongada¬Ľ, poniendo gran √©nfasis tanto en la clandestinidad como en la construcci√≥n de una base segura entre el campesinado andino del departamento de Ayacucho y sus alrededores.

Abri√≥ su campa√Īa el 17 de mayo de 1980, el d√≠a en que Per√ļ volvi√≥ al gobierno civil tras 12 a√Īos de gobierno militar. En lo que se convirti√≥ en una operaci√≥n emblem√°tica, se volaron torres el√©ctricas, sumiendo a Lima en la oscuridad. Al principio se tuvo cuidado de evitar la confrontaci√≥n abierta, y los esfuerzos se centraron en su lugar en la creaci√≥n de un ¬ęej√©rcito revolucionario popular¬Ľ, cuyo n√ļmero se calcula en 3.000 activistas, y en el sabotaje, el secuestro y el asesinato de funcionarios locales.

En 1985, SL celebr√≥ el A√Īo Nuevo con un ataque a un club del ej√©rcito de Lima. Un gran atentado en Cerro de Pasco, el 28 de enero, paraliz√≥ la producci√≥n de cobre, y la visita del Papa Juan Pablo II, en febrero, estuvo marcada por un audaz atentado que volvi√≥ a dejar sin luz a la capital. La segunda fase de la campa√Īa de SL comenz√≥ cuando el nuevo presidente, Alan Garc√≠a, de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), ofreci√≥ a SL una amnist√≠a, que no fue correspondida. Un ataque de SL a la sede del APRA el 7 de octubre, en el que murieron tres personas, fue seguido por un nuevo estado de emergencia en seis departamentos, pero SL intensific√≥ sus ataques guerrilleros. El 9 de febrero de 1986, el presidente Garc√≠a proclam√≥ el estado de emergencia nacional y decret√≥ el toque de queda en Lima, que se apag√≥ cuando los guerrilleros atacaron simult√°neamente siete oficinas del gobernante APRA, seis bancos y la prisi√≥n de San Jorge. La violencia espor√°dica continu√≥ hasta que el 18 de junio los motines inspirados por los rebeldes en tres prisiones, Lurigancho en los suburbios de Lima, y El Front√≥n y Santa B√°rbara en el Callao, fueron respondidos por las tropas con tanques, armas pesadas y explosivos que mataron a m√°s de 250 reclusos, ¬ęal menos¬Ľ 100 de ellos, seg√ļn el Presidente, masacrados en Lurigancho despu√©s de haberse rendido. Prometi√≥ arrestar a los responsables, pero, tras los llamamientos a otros Estados latinoamericanos y, a trav√©s de Argentina, a Estados Unidos, para que le ayudaran a evitar un posible golpe de Estado, su d√©bil posici√≥n se hizo patente. A pesar de que un tribunal de Lima detuvo al general Jorge Rabanal, comandante de la divisi√≥n acorazada de Lurigancho, el presidente descarg√≥ la culpa de las masacres en la polic√≠a, que actu√≥ en todo momento bajo √≥rdenes militares.

Aunque la p√©rdida de elementos clave en la estructura de mando de SL y el temor a un nuevo gobierno militar parec√≠an haber provocado al principio una reducci√≥n sustancial de la escala, si no del n√ļmero de sus ataques, un ataque de represalia contra un tren tur√≠stico en Cuzco, que mat√≥ a siete personas e hiri√≥ al menos a 28, fue un recordatorio de la fuerza que segu√≠a teniendo el movimiento en las provincias. En octubre de 1986 murieron 39 insurgentes, entre ellos el supuesto tercer miembro de mayor rango en la jerarqu√≠a de SL, pero el asesinato del almirante Ger√≥nimo Cafferata confirm√≥ su continuo poder y se renov√≥ el estado de emergencia en Lima.
En 1987, habiendo establecido el control del valle del Alto Huallaga, SL comenz√≥ a beneficiarse de los enormes beneficios del comercio ilegal de narc√≥ticos en Per√ļ. A pesar de la creaci√≥n por parte del gobierno de una estructura de mando militar unificada en abril, la estrategia del movimiento sigui√≥ orientada a dividir a las fuerzas armadas o a provocar un golpe militar, pero esto no ocurri√≥. En su lugar, la polic√≠a captur√≥ al adjunto de Guzm√°n y comandante militar, Osman Morote, a principios de junio de 1988. El mes anterior, el descubrimiento de cinco cuerpos en una fosa sin marcar confirm√≥ la supuesta masacre de 28 campesinos en Cayar√° por parte de los soldados. El presidente Garc√≠a, que inicialmente hab√≠a sido cr√≠tico con esos excesos, defendi√≥ indirectamente a las fuerzas armadas, que hab√≠an insistido cada vez m√°s en que lo hiciera. Amnist√≠a Internacional confirm√≥ que se hab√≠a producido un fuerte aumento de los casos denunciados de tortura y homicidio ileg√≠timo en la zona de emergencia andina desde 1987. Tambi√©n se cre√≠a que el gobierno, que hab√≠a ampliado el estado de emergencia a seis provincias y a la propia Lima, estaba detr√°s de la aparici√≥n de un grupo antiterrorista de derechas, el llamado Comando Rodrigo Franco.

El 26 de julio de 1988, Abimael Guzm√°n, el l√≠der revolucionario de 53 a√Īos, llam√≥ a una nueva y tercera etapa de la lucha. ‘Nuestro proceso de guerra popular nos ha llevado a la c√ļspide’, afirm√≥. ‘Tenemos que prepararnos para la insurrecci√≥n, que ser√° la toma de las ciudades’. En noviembre, cuando se cortaron las l√≠neas el√©ctricas entre Lima y la central hidroel√©ctrica del Mantaro, en la sierra central, y se declar√≥ el estado de emergencia en Jun√≠n, siete departamentos estaban bajo la ley marcial y los insurgentes parec√≠an estar bien encaminados hacia su objetivo. El 10 de mayo de 1989 SL declar√≥ un ‘paro armado’ en los departamentos andinos centrales de Jun√≠n, Pasco y Huancano, y tanto la violencia como las cr√≠ticas al presidente Garc√≠a se extendieron r√°pidamente. Un ‘paro armado’ en Lima en julio tuvo √©xito en mantener los autobuses fuera de las calles y cerr√≥ muchas tiendas en las barriadas, pero tuvo poco efecto en la industria. M√°s adelante en el a√Īo, las t√°cticas de SL se centraron en la interrupci√≥n de las elecciones municipales celebradas el 12 de noviembre. Una atrevida manifestaci√≥n en el coraz√≥n de Lima se convirti√≥ en un tiroteo de una hora en el que varios transe√ļntes resultaron heridos, y llev√≥ al presidente Garc√≠a a poner la capital bajo la ley marcial. En el campo, donde m√°s de 50 alcaldes hab√≠an sido asesinados y muchos candidatos se hab√≠an retirado en consecuencia, result√≥ imposible celebrar elecciones en algunas zonas poco pobladas. Seg√ļn un informe de la comisi√≥n del Senado, 3.198 personas hab√≠an muerto de forma violenta como consecuencia de la actividad de los insurgentes y de los ¬ęescuadrones de la muerte¬Ľ en 1989, frente a 1.986 en 1988, lo que hace un total de unas 15.800 desde 1980.

Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos por evitarlo, en 1990 se celebraron elecciones presidenciales que dieron como resultado la inesperada elecci√≥n de un desconocido pol√≠tico, el empresario Alberto Keinya Fujimori. Con el objetivo de romper la alianza entre el narcotr√°fico y la insurgencia, el gobierno del presidente Fujimori pronto revirti√≥ su negativa inicial a aceptar el dinero de Estados Unidos (de Am√©rica) para la sustituci√≥n de cultivos. Una nueva arremetida de SL ya hab√≠a dejado sin luz a Lima, Trujillo e Ica el 6 de abril y, al amparo de la oscuridad, los ataques con bombas y granadas causaron grandes da√Īos materiales. Doce d√≠as despu√©s, el Gobierno ampli√≥ el estado de emergencia a otras ocho provincias, suspendiendo las garant√≠as constitucionales en unos dos tercios del pa√≠s. A pesar de ello, los incidentes continuaron, al tiempo que surgieron nuevas pruebas de la participaci√≥n de personal militar en la actividad de los ¬ęescuadrones de la muerte¬Ľ. Amnist√≠a Internacional afirm√≥ que bajo el Gobierno de Fujimori ya hab√≠an ¬ędesaparecido¬Ľ 120 personas, lo que hac√≠a un total de unas 3.700 desde 1980. Finalmente, el Congreso concedi√≥ al Presidente poderes legislativos de emergencia durante 150 d√≠as a partir del 18 de junio para hacer frente tanto a la emergencia militar como a la crisis econ√≥mica existente.

El 5 de abril de 1992, con la ayuda de un golpe militar bien ejecutado, el presidente Fujimori suspendi√≥ la Constituci√≥n y disolvi√≥ el Congreso y el poder judicial. Sin embargo, los resultados no se ajustaron en absoluto a la estrategia de SL de ¬ęintensificaci√≥n de las contradicciones¬Ľ. En respuesta al golpe, nuevos ataques contra objetivos en Lima y Callao mataron a 10 personas y causaron otras numerosas v√≠ctimas. Pero el 28 de abril, actuando en virtud de sus nuevos poderes, el Gobierno envi√≥ tropas a la barriada de Raucana, en las afueras de Lima. El 5 de mayo un decreto aument√≥ las penas por delitos terroristas y elimin√≥ las restricciones a las ¬ędesapariciones¬Ľ. Al d√≠a siguiente, la polic√≠a paramilitar dirigi√≥ un asalto de cuatro d√≠as a la prisi√≥n de alta seguridad Miguel Castro en Lima, partes de la cual se dec√≠a que estaban controladas por SL. Tras una feroz resistencia se inform√≥ de que, a costa de 35 presos y dos polic√≠as muertos y 20 heridos, se hab√≠a obligado a 451 presos a rendirse. En la noche del 4 al 5 de junio, un atentado con bomba, aparentemente de SL, contra los estudios del Canal 2 de televisi√≥n en Lima, caus√≥ cinco muertos. El 16 de julio se instituy√≥ una nueva ¬ęmilicia urbana¬Ľ. Esa misma noche, un gran coche bomba mat√≥ a 20 personas e hiri√≥ a m√°s de 250 en el distrito de Miraflores, y se produjeron ataques generalizados contra puestos de polic√≠a. El 25 de julio el presidente Fujimori decret√≥ que en el futuro los ¬ędelincuentes terroristas¬Ľ ser√≠an juzgados por tribunales militares.

Detenci√≥n de la C√ļpula de Sendero Luminoso

En septiembre de 1992, tras 12 a√Īos de conflicto que cost√≥ unas 23.000 vidas y que llev√≥ al presidente Fujimori a abandonar el gobierno constitucional, el propio Guzm√°n fue detenido. Aunque el Presidente aleg√≥ inmediatamente que esto justificaba sus medidas dictatoriales, Guzm√°n no fue capturado por el ej√©rcito sino que fue descubierto como resultado de un eficiente trabajo policial en una ‘casa de seguridad’ en Lima, donde fue capturado junto con su presunta ‘n√ļmero 2’, Elena Reboredo Iparaguirre, y otros 19 miembros del Comit√© Central. En una serie de allanamientos realizados el 17 de octubre se habr√≠a capturado a m√°s dirigentes de SL. Despu√©s de que Guzm√°n fuera exhibido en una jaula de acero ante la prensa el 24 de septiembre, fue devuelto a la custodia en la base naval de La Punta, en el Callao. En su juicio, que, aunque dur√≥ 10 d√≠as, se celebr√≥ en secreto y no permiti√≥ la presencia de testigos de la defensa, como hab√≠a previsto el presidente Fujimori, fue condenado a cadena perpetua, la pena m√°s alta entonces disponible, aunque posteriormente se reintrodujo la pena de muerte.
En los meses siguientes tambi√©n fueron capturados muchos de los principales seguidores de Guzm√°n, aunque la violencia continu√≥ en las zonas rurales y gran parte del pa√≠s sigui√≥ bajo la ley marcial. El 1 de octubre el presidente afirm√≥ ante las Naciones Unidas que Guzm√°n hab√≠a hecho una oferta formal de paz desde la prisi√≥n naval del Callao. Posteriormente se inform√≥ de una importante escisi√≥n en el movimiento entre su l√≠der encarcelado y los militantes armados dirigidos por Oscar Ram√≠rez Durand (‘Feliciano’). Las bajas se redujeron a unas 300 en 1993 y 6.000 ex guerrilleros se rindieron bajo la ‘Ley del Arrepentimiento’ del gobierno antes de que expirara el 31 de octubre de 1994. El 28 de julio el Presidente hab√≠a afirmado que el terrorismo hab√≠a sido derrotado. Sin embargo, el 13 de noviembre el Gobierno prorrog√≥ el estado de emergencia existente en Lima y Callao por otros 90 d√≠as, alegando como excusa la continuaci√≥n de la actividad terrorista. Esta actividad ha continuado desde entonces, aunque a un nivel comparativamente bajo.

Revisor de hechos: Hellen

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